El Museo del Ara Pacis de Roma abre este jueves, 5 de noviembre, Il potere del ritratto. Egitto e Roma. I volti del Fayum («El poder del retrato. Egipto y Roma. Los rostros de El Fayum»), una exposición con más de 110 obras dedicada a los retratos que se colocaban sobre las momias en el Egipto romano. Casi 50 de ellos son tablas pintadas, y varias no habían salido nunca de Egipto. La muestra estará abierta hasta el 2 de mayo de 2027.
Qué son los retratos de El Fayum
Entre los siglos I y III, en el Egipto gobernado por Roma, muchas familias acomodadas siguieron momificando a sus muertos a la manera egipcia, pero sustituyeron la máscara funeraria tradicional por algo nuevo: un retrato pintado sobre una tabla fina de madera, colocado sobre la cara del difunto y sujeto entre las vendas. Los pintaban a la témpera o a la encáustica, una técnica en la que los pigmentos se mezclan con cera caliente, y con un nivel de realismo que sorprende a los ojos modernos, y que permite apreciar desde los efectos del envejecimiento (poco habituales en el arte funerario) hasta barbas que reflejan la moda impuesta por cada emperador.
Se conocen genéricamente como retratos de El Fayum porque muchos aparecieron en esa región, un oasis al suroeste de El Cairo, aunque también se han encontrado en otros puntos de Egipto, como Antinoópolis. Se conservan menos de mil en todo el mundo, y casi todos sobrevivieron solo gracias a la sequedad del desierto. Son frágiles y se prestan pocas veces, así que es raro tener la oportunidad de ver tantos juntos.
Préstamos de El Cairo y del Louvre
El Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto ha prestado por primera vez casi todas las tablas que se conservan en los museos egipcios. Entre ellas está el Tondo de los Dos Hermanos, o Tondo de Antinoópolis, un retrato doble pintado a la encáustica sobre una tabla redonda, que restauradores italianos han restaurado en Egipto para la exposición. El Louvre presta 23 obras, entre tablas y sudarios pintados. También hay piezas del Getty Museum, el Metropolitan Museum of Art, el Landesmuseum Württemberg de Stuttgart y la colección Myers del Eton College, además de museos italianos como los Capitolinos y el Arqueológico Nacional de Florencia.
Entre los retratos destacan el de Eirene, de mediados del siglo I, con una inscripción que encomienda su alma a Osiris, y el de Isidora, cuyo pintor anónimo se conoce precisamente como «Maestro de Isidora».

Un retrato de niño sin momia
La pieza de descubrimiento más reciente en la exposición es un hallazgo de la misión arqueológica de la Universidad del Salento, que dirige, un antiguo poblado con templo a orillas de lo que fue el lago de El Fayum. Es una tablita de poco más de 32 centímetros, pintada a la témpera por las dos caras, que se expone por primera vez.
En este caso, no servía para cubrir la cara de un difunto: era la puerta de un pequeño mueble, quizá un relicario, del que solo se ha conservado esta parte. Muestra a un niño envuelto en un manto blanco con bandas rojo oscuro y con un mechón que le cae detrás de la oreja derecha, un peinado propio de los menores de catorce años. Según Davoli, ese mechón se cortaba en una fiesta de paso a la adolescencia que los papiros relacionan con los hijos de las élites de origen griego, y que se celebraba en los santuarios con un banquete.
La tabla apareció dentro del recinto sagrado del templo, escondida por excavadores clandestinos que nunca volvieron a recogerla. Davoli cree que pudo cerrar una hornacina de la sala donde se celebraban los banquetes rituales, la misma en la que el equipo encontró una trenza de pelo humano de unos 15 centímetros, quizá una ofrenda. Los retratos de momia recuerdan a difuntos; este, según explicó Davoli al Corriere di Puglia e Lucania, recoge «un momento de vida: probablemente una fiesta, un rito de paso». Hasta donde se sabe, no se conoce otro retrato privado pintado en un mueble.
Por qué en el Ara Pacis
La sede no es casual. El Ara Pacis es el altar a la Paz que el Senado mandó construir en honor de Augusto y que se consagró en el año 9 a. C., y fue precisamente Augusto quien convirtió Egipto en provincia romana tras derrotar a Cleopatra (y a su amante, el romano Marco Antonio) en el 30 a. C. Los retratos de El Fayum son uno de los resultados de esa unión: técnica griega, costumbres funerarias egipcias y modas de Roma.
La exposición empieza comparando una máscara funeraria egipcia de época ptolemaica con retratos romanos en mármol. Después muestra vaciados funerarios de la Tumba de los Valerios, en la necrópolis vaticana, que reproducían la cara del muerto, y termina con los grandes sudarios pintados de Antinoópolis y con un busto imperial de pórfido del Museo Egipcio de El Cairo que quizá represente a Galerio.

Para visitarla
La exposición está en el espacio expositivo del Museo del Ara Pacis (Via di Ripetta, 180, Roma). Abre todos los días de 9.30 a 19.30, con último acceso una hora antes; el 24 y el 31 de diciembre cierra a las 14.00, y el 25 de diciembre y el 1 de mayo no abre. La entrada solo a la exposición cuesta 17 euros (15 la reducida), y la combinada con el museo del Ara Pacis, 25 euros para no residentes. Conviene comprobar precios y horarios en la web del museo antes de ir.



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